Carta a mi padre

Durante toda mi vida te he dicho que te amo en todo momento y es que eso es lo que pienso cuando tu nombre viene a mi mente. Si estoy hablando con un amigo car2y entonces tu nombre viene a la conversación, entonces esta persona podrá notar mis ojos plagados de todo el orgullo que me representas, porque no siempre hemos tenido todas las cosas que tú has conseguido para el bien de nuestra familia, aun así siempre te comportaste con la mayor humildad del mundo y estoy muy contento por eso, pero también estoy feliz de tener un padre tan inteligente y capaz como tú.

Quiero aprender todo lo que tengas para enseñarme y quiero enfrentar a la vida con una sonrisa, muchas personas tienen la mala suerte de tener un padre ausente y realmente eso me entristece, pero en mi caso tú has sido la luz de mis ojos y la guía de mi camino, por eso es que ahora puedo decirte que te amo con todas mis fuerzas, que quiero cada día recordar que mi niñez está repleta de recuerdos inolvidables, de los cuales tu eres parte y que no los quisiera cambiar por nada.

Me enseñaste una senda recta por la cual hacer mi vida y no voy a desviarme de tus enseñanzas porque son lo más valioso que tengo desde la niñez y aquello en lo que me aferro cuando la vida se pone complicada. Gracias por ser el mejor en el arduo trabajo de la paternidad y no tengo nada para reprocharte porque te amo y te amé cuando era un niño, tanto cuando fui creciendo y te amaré hasta el fin de mis días. Siempre priorizaste a tu familia antes que a cualquier otra cosa y eso es muy importante para mí porque hubo momentos en los que discernimos de opinión y aun así nuestra relación fue fuerte para soportarlo, nuestro lazo es más fuerte que cualquier cosa.