Carta a mi padre fallecido

La pérdida de un ser querido es como una herida en el alma que se va abriendo lentamente porque pasa por muchos procesos en la mente de las personas. Sin embargo, la muerte de un padre es la más ta-150x150dolorosa de todas, ya que el amor que te tengo por ti no tiene ninguna comparación ni forma de expresarse, todo aquello que te demostré mientras aun vivías no es suficiente para decir lo cuanto que te amo y lo difícil que es para mí haberte perdido. Es egoísta mi pensamiento porque sé que debo pensar también en las demás personas que también te perdieron cuando marchaste, pero tu presencia nos hacía feliz a todos y ya no sé cómo haré para seguir adelante si me encuentro tan perdido sin que tú estés.

Trataré de consolar a todas las personas que me rodean y que aun te extrañan tanto como yo, pero nadie podrá necesitarte de la misma manera que tu propio hijo lo hace y siempre lo va a hacer, ya no sé cómo irme a dormir sin que tú te me aparezcas en mis sueños y allí pueda yo abrazarte, decirte todo aquello que me faltó decir, aunque te haya dicho todo lo que pude, sé que ahora me estas escuchando y sé también que mis palabras para ti no son en vano. Tenerte junto a mí, aunque sea dentro de mi mente, me sirve para poder afrontar todo aquello que todavía me falta decirte, no estaba preparado para que te marches de la tierra, pero si te tengo que ser sincero creo que nunca lo estaré y es algo que uno tampoco tiene la posibilidad de decidir.

Quiero que estés tranquilo en el cielo, quiero que sepas la familia hermosa que has dejado, tu trabajo en esta tierra está terminado y seguramente por esta misma razón es que has logrado partir, pero en nuestro corazón siempre estará el padre amable y valiente que siempre dio hasta lo que no tuvo para que sus hijo sean felices.